Escriba el precio de un apartamento nuevo y vea cuánto de esa plata no compra apartamento: se la queda el Estado en impuestos, suelo cedido, trámites, nómina obligatoria y tiempo. Las proporciones salen del cierre financiero de un proyecto real de vivienda de interés social en Medellín, línea por línea y con su norma.
VIS: vivienda de interés social, hasta $262,6 millones en Medellín en 2026. Es el caso medido en el estudio.
Qué cuenta como "se lo queda el Estado". Todo lo que el Estado obliga a pagar, llegue a donde llegue la plata: lo que entra a sus arcas y lo que manda pagar a otros con tarifa fijada por él (cajas de compensación, ARL, notarías, registro, pólizas, la fiducia que exige la VIS) y el ahorro pensional que usted no puede tocar. Nada de eso lo fijó el mercado.
El que saca la plata es siempre el mismo: el Estado. Lo que cambia es a quién se la descuenta en cada paso. Y al final todo termina en el precio del apartamento o en menos apartamentos construidos.
El Estado es el socio mayoritario de un negocio en el que no puso un ladrillo. En el proyecto medido se lleva más que el dueño del lote, el constructor y los socios juntos, y cobra en 41 ventanillas distintas.
Y el subsidio es la devolución, con descuento, de lo que ya cobró. Si el Estado se lleva $32 de cada $100 y después le entrega a la familia un subsidio de $15 o $20, no la ayudó: le subió el precio con una mano y le devolvió una parte con la otra. Un subsidio que repara un sobrecosto que el mismo Estado creó no es política social. Es contabilidad circular.